Cuando las empresas empezaban a animarse con la publicidad gay-friendly, algunos sectores conservadores se han movilizado en contra de varios de estos anuncios para que fueran eliminados. ¿Por qué indigna tanto este tipo de mensaje a determinados colectivos? ¿Cuál es la línea roja que supuestamente no se debe cruzar para que no sea retirado un anuncio? Y finalmente, ¿qué puede más, la amenaza de no comprar en el establecimiento o la libertad de marca?
Uno de los rasgos más distintivos de que algo es asumido con total naturalidad por la sociedad es su presencia en los medios de comunicación. Desde hace años, poco a poco, hemos podido ver la conquista lenta pero constante por parte de la comunidad LGTB del espacio en radio y televisión. La imagen del colectivo homosexual por fin se desvinculó de la marginalidad y el carácter peyorativo con el que se dio a conocer en los 90 para dar paso a una visión más integradora y menos estereotipada. Es cierto que todavía quedan grandes bastiones como la música – rara vez se escuchan canciones de amor homosexual sin estar bajo un subtexto-; y sin duda, la lucha por los derechos de la población LGTB no avanza con la misma velocidad en todos los países.
Sin embargo, en España estamos viviendo un momento histórico porque estamos asistiendo a un aperturismo publicitario que tiene como objetivo el tan ansiado anhelo del público homosexual: la integración social. Desde hace mucho existe publicidad para gays, pero siempre había estado en un canal aparte del heterosexual, y enfocada a un determinado perfil –independiente y con poder adquisitivo elevado- que nada tiene que ver con la típica familia con hijos. Ahora, por primera vez, estos dos canales convergen en uno, permitiendo a los publicistas la “atrevida” ocurrencia de poner a dos hombres o dos mujeres como protagonistas de unas vivencias que hasta entonces habían sido reservadas para parejas heterosexuales: fregar la cocina, forrar los libros del colegio de los niños o simplemente recibir con un beso a tu pareja y llamarle “cariño” al llegar a casa son buenos ejemplos de ello.
Desgraciadamente, cuando ya la maquinaria estaba en marcha y poco a poco las empresas se animaban a incluir publicidad gay-friendly en su comunicación corporativa, al paso han surgido movimientos en contra liderados por formaciones ciudadanas contrarias a la idea de las familias homoparentales y al estilo de vida LGTB que no han parado de recoger firmas hasta conseguir la retirada de algunos de los anuncios de temática abiertamente homosexual. A continuación, se recogen las polémicas más recientes y su desenlace.
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La vuelta al cole cuando tienes dos papás
Hace apenas unas semanas el Corte Inglés incluía un spot publicitario dentro de su campaña para el inicio del curso escolar donde aparecían dos padres en apuros al intentar forrar los libros del colegio de sus hijos. En la siguiente escena, aparecen los niños en el salón y uno le dice al otro: “¿Ves? Te dije que con dos papás no es más rápido”. Un anuncio fresco, divertido y con los valores de una familia tradicional. Todo lo contrario debieron pensar los responsables de la plataforma “hazteoir.org”, la cual, recogió firmas para pedir la retirada del anuncio defendiendo el derecho de los niños a ser adoptados por parejas heterosexuales, según recoge el portal VERNE. En el hilo de la petición se insta a los firmantes a presionar a la marca informándole de que de no retirar el anuncio, buscarían otro sitio donde comprar. Las más de 20.000 firmas recogidas consiguieron su cometido: la pieza audiovisual desapareció de Youtube. Y eso que solo estaba en la red, ¿qué habría pasado de haberse emitido en televisión?
Un apunte interesante: el año pasado el Corte Inglés sacó para su campaña de San Valentín otro anuncio de temática homosexual en la que dos chicos flirtean en los pasillos del centro comercial. Uno de ellos, ataviado con el disfraz de Cupido, intenta esconderse del chico que le gusta porque no quiere que le vea con esas guisas. Esta propuesta tuvo muy buena acogida por parte de los internautas y la imagen de la marca salió reforzada. Curiosamente no se movieron firmas en contra de este anuncio. ¿Tal vez la línea roja infranqueable para ciertos sectores ultraconservadores de la sociedad sea precisamente la equiparación con los grupos homosexuales? ¿Quiere esto decir que la “tolerancia” se basa en la compartimentación de los grupos sociales? ¿Sólo es posible cuando los que son considerados “distintos” no salen de su sitio?
Fragmento del corto “Cupido in love”. Fuente: Cine Gay On line.org.
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La cita a comer de una pareja homosexual
Continuando con San Valentín, la conocida marca VIPs también lanzó una campaña en papel con diversos perfiles de parejas que podrían tener una cita en su cadena de restaurantes. Misma polémica –esta vez sin niños- y mismo protagonista, “hazteoir.org.” De nuevo, la plataforma cargó en contra de lo que ellos consideraban un modelo desvirtuado de pareja. Sin embargo en esa ocasión, lejos de amilanarse, el grupo VIPs dejó clara su postura en su cuenta de twitter: “Respetar a las personas valorando su diversidad es el primer principio de la misión corporativa de Grupo VIPS”.
Promo Vips de San Valentín luciendo una supuesta pareja homosexual. Fuente: eldiario.es.
Aunque es cierto que la imagen era un poco estereotipada, con el típico chaval “cachas” de un lado, y de contrapunto un chaval delgado, con gafas y aires amanerados, cualquier manifestación pública que contribuya a dar visibilidad a una realidad que existe –mal que le pese a algunos- merece todo el respeto de los ciudadanos.
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Nunca un friegasuelos fue más dulce
En 2015, Asevi sacó un anuncio para promocionar su producto de limpieza y puso como protagonistas a dos hombres. El que está fregando recibe a su pareja en la cocina, donde después de darle un beso y llamarle cariño, incluso bromea con “mira que niño”. En este caso el anuncio no fue retirado –ya veríamos con niños de por medio-, pero sí fue muy comentado por la sociedad, lo que demuestra que aunque nos encontramos en el buen camino, todavía queda mucho por recorrer hasta conseguir que algo tan cotidiano como la realidad de un hogar homoparental no sea motivo de noticia ni asombro.
Anuncio de Asevi protagonizado por dos hombres. Fuente: free range puppies.
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Ni siquiera IKEA puede con la Rusia homófoba
En Rusia, una pareja de chicos gays iban a hacer historia: encabezaban la votación para ser portada del nuevo catálogo de IKEA. Con más de 7.000 votos, un día, de repente, desaparecieron de la plataforma sin ningún tipo de explicación. Los responsables de la página alegaron que su salida fue a petición de los propios participantes.
Recordemos que desde 2013, la legislación nacional prohibe “cualquier promoción de un concepto distorsionado que presente a las parejas gays y a las heterosexuales como si fuesen “socialmente equivalentes”, tal y como explica EL MUNDO en su web. Volvemos a la línea roja.
Según los responsables del concurso, al parecer, la foto habría tenido muy mala acogida en redes sociales, y ante la homofobia social de la que hace gala una gran parte de la población rusa, los muchachos habrían decidido apartarse de la competición para evitar más polémicas.
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En la tierra del taco, le echan un buen par de “Doritos”
El último caso nos llega desde México. La popular marca Doritos adoptó los colores del arco iris –intrínsecos a la cultura homosexual- para su nuevo producto: “Doritos Rainbow”. Los comentarios negativos en twitter no se hicieron esperar y una vez más, amenazando a la marca con dejar de comprar, arremetieron contra la idea. Sin embargo, el community manager de la marca no se dejó amedrentar y respondió a cada uno de esos mensajes en tono de burla y prestando la justa atención merecida, o sea, ninguna.
Comentarios de twitter contra “Doritos Rainbows” y logo promocional. Fuente: Swagger.com.
A la vista de estos ejemplos se pueden extraer varias conclusiones importantes. La primera, la falta de visibilidad de las mujeres homosexuales, las cuales, también son madres y demandan el mismo espacio en la sociedad. Resulta paradójico pero incluso dentro de un colectivo sensible a ataques machistas el hecho de ser mujer supone una presión extra frente al mundo. Por ello es de vital importancia que en este nuevo mensaje integrador se tenga en cuenta a la figura femenina a la hora de reivindicar el espacio para la comunidad LGTB.
La segunda, se trata de la famosa línea que no se debe pasar si no se quiere despertar a la bestia: los niños. Definitivamente la idea que escuece en el imaginario colectivo de quienes se oponen a las familias homoparentales es que para ellos sólo existe un modelo de familia único: la tradicional. Todo lo que se salga de ahí no es una familia para ellos. Y como viene siendo habitual en esta corriente de pensamiento, no basta con tener una opinión al respecto. Hay que imponerla por medio de manifestaciones y movimientos de presión ante lo que ellos consideran una amenaza a su modelo de vida, sin reparar en que la vida no es perfecta y lamentablemente no existen suficientes parejas de hombre y mujer para los millones de huérfanos que hay por el mundo. Al parecer, ven más “cristiano” que estas personitas pasen su infancia en centros de acogida antes que -Dios no lo quiera- en un hogar formado por dos personas del mismo sexo.
Y la tercera y más importante, que este proceso es imparable: las empresas ya han despertado y la concienciación se abre camino a lo largo de la sociedad española por mucho que algunos se empeñen en resistirse. Todavía hay mucho por hacer pero se ha conseguido bastante en estos años. Nadie habría apostado hace tiempo por este “país de pandereta” pero España ha demostrado y aun le queda por demostrar una sensibilidad que ya la quisieran para sí muchas potencias adelantadas.





