Una maravilla visual que no termina de encadilar

Una maravilla visual que no termina de encadilar

“Alicia en el país de las maravillas” era el cuento favorito de Walt Disney. Por ello, tiene sentido que la compañía homónima haya decidido apostar por una segunda parte como continuación de la primera adaptación con actores reales que fue encargada al visionario Tim Burton en 2010. El nombre del talentoso director asociado a sus inseparables fetiches –Johnny Depp como Sombrerero loco  y Helena Bonham Carter como Reina de corazones– aseguró una buena cifra en taquilla; no así en cuanto a buenas críticas. Muchos de sus fieles seguidores no terminaron de quedar convencidos con el resultado final. En lo que respecta a la creación del universo de Alicia, Burton estuvo impecable: paisajes abstractos con una flora autóctona irreal; edificios retorcidos que después de tantos años ya suponen un sello de identidad, y un perfecto contraste entre color y oscuridad. Y cómo olvidar la cabeza bulbosa de Iracunda, la consentida Reina Roja.

Sin embargo, muchas voces críticas se alzaron contra la personalidad plana de los personajes, la cual, en algunos momentos rozaba la artificialidad, como le ocurría a la Reina Blanca, interpretada por Anne Hathaway.  No es lo mismo ser un excéntrico encantador –Johnny Depp tiene un doctorado en esta materia– a ser un extravagante que no resulta creíble. Por otro lado, la sobriedad de Mia WasikowskaAlicia–, convertida en paladina con armadura incluida fue un giro de guión que tampoco convenció como final a esta cinta de aventuras.

Pero los números mandan y una segunda parte podía ser rentable. Eso sí, en esta ocasión Burton se postula sólo como productor. Con la lección aprendida, se ve que ha preferido dedicarse únicamente a lo que le motiva, esto es, la creación de mundos, y dejar la labor de dirección a James Bobin. Y parece ser que esta simbiosis funciona… algo mejor.

“Alicia a través del espejo” profundiza y va más allá de los espacios creados por Burton en la primera cinta, aunque nada tiene que ver con el libro original de Lewis Carrol salvo por lo de acceder al mundo de las maravillas a través del espejo. La heroína de bucles dorados vuelve años después a este alocado cosmos para ayudar a su amigo el sombrerero, quien sufre una terrible enfermedad. Para encontrar su cura, deberá emprender una carrera contra el tiempo, encarnado por un acertado Sacha Baron Cohen, el cual, abandona temporalmente la línea “Borat” y “Bruno” para realizar éste y otro papeles, como el inspector Gustav en “La invención de Hugo”.

Esta odisea por los mares del tiempo confiere a la trama más dinamismo que en la entrega anterior, proporcionando a la cinta muchas más escenas de acción. Pero también hay tiempo para desentrañar el pasado de los personajes y entender muchos de los orígenes de la historia inicial.

Una vez más, el protagonismo es copado por Johnny Depp, que interpreta un papel hecho a su medida, y una dignísima Helena Bonham Carter que alimenta a la perfección los aires de niña consentida de la Reina Roja. La Alicia de Mia mejora, pero su actitud apagada sigue quedándose rezagada en todo este elenco, lo cual deja un poco coja toda esta comparsa porque se supone que es ella la protagonista. Tal vez esto explique cómo contando con todos los elementos para ser una película recordada por todos –una escenografía increíble, la embriagadora banda sonora de Danny Elfman, muy en la línea de Burton, un cartel de actores competente y un presupuesto acorde a una superproducción–, finalmente se quede en una buena película de aventuras que, aunque completa y entretenida, no cala en el imaginario colectivo. Una película Disney más. Una maravilla visual que no termina de encandilar.

Un comentario en «Una maravilla visual que no termina de encadilar»

  1. Excelente análisis de la película, recuerdo que la primera de Tim Burton me entretuvo bastante, aunque tuviera bajones de ritmo y decisiones argumentales discutibles. Pero la estética era primorosa, y la película resultaba decente como adaptación y apabullante como espectáculo. Por lo que cuentas, esta secuela ha podido sufrir el “mal de las secuelas tardías”, es decir, esas secuelas de películas exitosas que han tardado en llegar (generalmente más de 5 años después) y que se han estrellado por falta de ideas, de ambición, de ganas y de que la gente ya se ha olvidado del éxito de la primera. Recuerdo que le pasó justo lo mismo al Zorro de Antonio Banderas, Así que no sería de extrañar que esta película se la pegara en la taquilla… aparte que Burton es mucho Burton, y por mucho que esté en su papel de productor, se nota mucho cuando no está detrás de las cámaras. En fin, al menos queda como un producto digno de verse, especialmente por lo visual, y por la curiosidad de ver a Sacha Baron Cohen en un papel no-cómico.

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