La televisión en España es para los trasnochadores

La televisión en España es para los trasnochadores

Desde hace unos años los programas emitidos en horario de máxima audiencia en nuestro país se alargan hasta altas horas de la madrugada, provocando el enfado de los espectadores, ya que una inmensa mayoría madruga al día siguiente. La última polémica la ha provocado la final de Masterchef Celebrity, que acabó a las dos de la mañana

Horarios imposibles. Bloques de publicidad eternos y, en su ausencia, programas interminables que hacen que el espectador se rinda y se vaya a la cama sin conocer el final. Ya lo verá al día siguiente en redes sociales. Esta es la dinámica de la programación nocturna de la televisión española desde hace muchos años. Una tiranía que obliga a los televidentes en sus casas a aguantar despiertos a costa de renunciar a horas de sueño si quieren asistir al final de su reality favorito o quieren ver una película del tirón. Cada vez son más las quejas, amplificadas por Twitter y Facebook, donde la población manifiesta su cansancio ante este comportamiento abusivo por parte de las cadenas de emisión, las cuales, no tienen en consideración a los trabajadores que comienzan su jornada desde bien temprano.

El aumento del access time

La clave de esta situación podría radicar en el aumento paulatino del espacio conocido como access time. En el argot televisivo, este tiempo es el que transcurre entre el tradicional informativo de las nueve y el contenido emitido en el prime time, el horario de máxima audiencia. Telecinco fue la primera cadena en apostar por ofrecer un entremés antes del plato fuerte a finales los 90 conocido como “El informal”. El mítico programa de humor que catapultó a unos mediáticos Florentino Fernández, Miki Nadal y Patricia Fernández, rondaba su hora de comienzo sobre las 21:30 y se alargaba poco más de un cuarto de hora pasadas las 22. De esta forma, se rellenaba un hueco en la parrilla con un contenido que generaba valor para la cadena.

Sin embargo, con el paso de los años este access time fue retrasándose hasta situarse actualmente sobre las diez de la noche, es decir, cuando le toca empezar al programa de máxima audiencia. Por tanto, el telonero de la función empezaba a robarle minutos de actuación al artista principal, o al menos, a dilatar su entrada en el escenario. El problema es que muchos de los que están en sus casas adolecen del “fenómeno Cenicienta”: en cuanto el reloj marque las doce deben irse a descansar para poder rendir al día siguiente.

Y por si fuera poco, la duración de estos espacios sobrepasa la media hora inicial, llegando en algunos casos a rondar los cincuenta minutos. Con lo que el prime time se retrasa a las 22:45 o 22:50 en el peor de los casos. Prácticamente una hora más tarde. Por ello, es de esperar que quienes sólo disponen de dos horas para su ocio televisivo se vean fastidiados porque, casi con total seguridad, se quedarán a la mitad de su programa o serie favorita.

Todas las cadenas se han apuntado a esta moda: Antena 3 con “El hormiguero”; La Sexta con “El Intermedio”; Cuatro con “First Dates”, y Televisión Española desde hace unos meses con “Hora Punta”. Telecinco es la que menos abusa de la práctica del “entremés”, pero con más de una de sus series ha metido resúmenes de momentos detrás de las cámaras para retrasar la emisión del capítulo e ir a la par con el resto de competidoras. Y aunque algunos de estos espacios pueden ser considerados de primer nivel, como “El hormiguero” o “First Dates”, dejan coja una noche de programación porque es imposible encajar un contenido detrás de ellos que acabe antes de las doce.

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Carlos Sobera y sus chicos se han convertido en el fenómeno de la temporada con especiales temáticos que han llegado a copar todo un prime time. Fuente: www.cuatro.com

Cuando prime time y late night se funden en uno

Y hablando de esta barrera de las doce, hay que puntualizar que hasta hace unos años constituía el límite entre el prime time y el late night. Para los no iniciados, el late night es el espacio a continuación del horario de máxima audiencia y que penetra en las primeras horas de la madrugada. Desde el comienzo de las crisis en España y sobretodo con el aumento del paro en nuestro país, se descubrió que la población que permanecía despierta delante del televisor hasta altas horas de la noche era cada vez más numerosa. Este dato no pasó desapercibido por las cadenas y decidieron darle una importancia mayor a esta cuota de la noche, tradicionalmente reservada a programas como “Crónicas marcianas” o “Buenafuente”. Estos eran los postres del menú ofrecido cada noche por las televisiones. Espacios más ligeros con los que los espectadores que aguantaban en el sofá podían relajarse. Al ser estos una minoría,  la programación se volvía más específica con el tipo de perfil trasnochador y se alejaba de la visión familiar con la que debe cumplir un programa de máxima audiencia.

Pero todo eso cambió con el aumento de la población desocupada y el crecimiento del ocio casero debido a la maltrecha situación económica de muchas familias españolas, por lo que los responsables de la “caja tonta” decidieron convertirse en los adalides del entretenimiento en todos nuestros hogares, y fue cuando tuvieron esta revelación: ¿por qué no alargar el programa más allá de las dos horas si, total, muchos de nuestros espectadores siguen despiertos con nosotros? Y puestos a alargar, ¿por qué no lo hacemos hasta las dos de la madrugada y así con un único programa cubrimos toda la noche?

Y fue así como, matando dos pájaros de un tiro, la parrilla se configuró de manera que quien quiera ver acabar un programa en directo tiene que prepararse para cuatro horas de emisión. Eso si no tiene que levantarse temprano al día siguiente. Jordi González, presentador de “El debate de Gran Hermano” y “Gran Hermano VIP” es tan consciente de esta situación que siempre despide sus programas con un “¡buenos días!” Y el pasado martes las redes sociales montaron en cólera porque hasta las dos de la madrugada no se reveló al ganador de “Masterchef Celebrity”. La gente se quejaba en twitter de que TVE no pensaba en los que tenían que levantarse a las siete de la mañana, por no hablar de que el programa comenzó a diez minutos de las once de la noche. De haber comenzado a las diez, como era habitual hace años, hubiera concluido a la una, hora en la que muchos se dieron por vencidos y se fueron a dormir lamentando que todavía no había comenzado la prueba final de la que saldría el vencedor.

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El irónico Jordi González ya es toda una institución en los debates del conocido reality de Mediaset. Fuente: elconfidencialdigital.com

Las cadenas se justifican

Respecto a nuestros vecinos europeos, una vez más, nos toca perder. El horario de prime time de países como Reino Unido o Francia ronda las 21 horas y muchos de sus espacios no sobrepasan la medianoche. De hecho, TVE había puesto en campaña esta modalidad incluyendo en muchos de sus espacios una mosca en una de las esquinas de la pantalla informando de que el espacio en emisión acababa antes de las doce. Pero con el aterrizaje del nuevo programa de Javier Cárdenas en el access time, parece que la cadena pública se ha olvidado de este propósito.

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Esta mosca aparecía en la esquina de la pantalla informando de que el espacio acababa antes de las 00:00. Fuente: rtve.es

Cuando alguna vez se ha consultado a los expertos o responsables de esta decisión de mover los horarios, estos han indicado que el motivo se debe a que los españoles llegan cada vez más tarde a sus hogares después del trabajo. Y por ello se ha retrasado el horario de máxima audiencia media hora en adelante, para facilitar a la mayoría el poder sentarse frente a su televisor.

Sea como fuere, cada vez son más las voces en la calle que afirman terminar de ver sus programas y series favoritos a través de internet en plataformas de televisión a la carta. Lo cual, nos hace plantearnos con una mayor firmeza si el futuro de la televisión radica en la liberalización de la parrilla y que cada uno vea lo que quiera cuando quiera. Eso sí, cuando se trata de la final de un “Gran Hermano” o un “Mastechef”, hay que andarse con mucho cuidado de que no te spoileen a la mañana siguiente porque al vivir interconectados medios de comunicación y redes sociales, mantenerse “virgen” se convierte en una tarea ardua.

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