“Una comedia cruel”

“Una comedia cruel”

Catalina, una chica de rostro angelical, lee despreocupada un libro de amoríos entre caballeros y doncellas mientras degusta con deleite unos dulces de una caja que tiene a su lado. De repente, su paz se ve interrumpida por la voz de su madre, Magdalena, quien la reclama ante su presencia. Ipso facto, la muchacha se apresura a esconder la caja con las golosinas y el libro que sostenía en sus manos. Y justo en ese momento hace su aparición ELLA.

Anabel Alonso vuelve a los escenarios con “El trompo metálico”, de Heidi Steinhardt, lo que supone además su estreno como productora. Su apuesta por el texto y el montaje íntimo de este espectáculo en el céntrico Teatro del Arte de Madrid queda patente con su magistral interpretación encarnando a la ignorante y déspota Magdalena. Sin duda, el alma de esta obra y la encargada de cosechar todas esas risas necesarias para sobrellevar el contrapunto oscuro que involucra a su marido, Ricardo, y la estricta relación que mantiene con la hija de ambos.

Es imposible no reírse con las muecas y los comentarios imprudentes y descontextualizados de una Anabel pletórica dominando su medio, el humor puro; y cuya verborrea infinita recuerda por momentos a la mítica Lina Morgan, otra grande del Teatro español. Pero los acompañantes de Anabel tienen preparado un ingrediente oscuro y potente para el espectador: Jesús Ruyman consigue estremecer al público con su implacable forma de educar a su hija. Frente a él, una asustada Marina Cruz, por el contrario, se gana el favor de los presentes con su mirada triste y su timbre ingenuo.

Una tarde de juegos intelectuales da pie a este relato en el que la disciplina sin límites aleja a unos severos padres del verdadero objetivo de la educación: ensalzar las capacidades de su hija. Más bien al contrario. Lejos de apreciar sus virtudes, se empeñan en cortarle las alas. Catalina nunca será lo suficientemente perfecta para ellos, aunque en realidad les supere moral e intelectualmente. Algo que no pasará desapercibido y que marcará la relación con sus progenitores.

El tándem maravillosamente engrasado por estos tres grandes actores y el sorprendente final de la trama hacen de ésta una propuesta muy recomendable que ha sabido conjugar a la perfección el humor ingenuo con el drama más áspero. “Una comedia cruel”, en palabras de la propia Anabel, que cautiva por su interés y su originalidad.

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